viernes, 11 de noviembre de 2016

EL DIAMANTE, TAMBIÉN SE ROMPE...

 Fue doloroso, aunque simulé fortaleza, debo reconocer que no fue así.  Aún me pregunto porqué no me puedes ver y querer,  actué mal? pensé que ya eramos uno solo. Nuestro primer beso, aun lo recuerdo claramente, fue espectacular, es algo que mi memoria no deja partir, de hecho lo recuerdo cada noche antes de dormir. Volver atrás y evitarlo, quizás eso hubiera sido mejor, en vez de darme esa oportunidad de amar. Quise darte lo mejor de mi, quizás fue tan grande mi deseo de tenerte, que no fui yo, quizá todo esto es mi culpa.
Me quieres?, quizá solo juegas y ya perdiste el control de tus mentiras. No merecía ese trato, no lo merezco. Nunca lloré de tristeza, solo llore de impotencia y anoche, anoche me sentí muy triste, demasiado triste, sentí que una parte de mi corazón ya no existía.
Es hora de que te detengas y veas el daño causado, no puedo decir que fue intencional, tal ves fue culpa mía el enamorarme, el pensar que no serías como los demás.
A pesar de todo, aún siento  tus abrazos, tus besos, tus caricias, las palabras de aliento sinceras que me dabas. Recuerdo que todo fue tan rápido, sentía mi corazón latiendo más fuerte que nunca, sentía mis vellos erizarse, las palabras no eran procesadas, solo salían de mi boca.  Sabías que me desvelaba pensando en ti? recuerdas nuestras conversaciones de madrugada? Sabías que te amé como nunca lo había hecho? te di todo, lo mas importante que una mujer puede darle a un hombre, te di vida..
Pero como verás, aquí estoy, la vida se encarga de hacerme cada ve más  fuerte, debo decir que te disculpo, y espero que algún día puedas verme y entender que, te amé, te amé como nunca, porque te amé con el alma. Pensé que serías el hombre de mi vida, pero ya no me importan tus errores, quizás tu grado de madures no permitió que vieras lo que estabas haciendo. Te  disculpo por que no pensaste en mis sentimientos, te disculpo por hacer que me odiara, me disculpo por no tener amor propio.
Pero antes de que esta carta se convierta en una de despedida,  quiero que dejemos de esconder la cabeza o de barrer los malentendidos, porque no quiero rencores bajo la alfombra; o luchamos juntos o nos decimos adiós. Pero sobre todo, basta de jugar como dos estúpidos a hacernos daño. No voy a apostar por una historia de amor que me haga daño, que me haga insegura, como tampoco voy a apostar por un amor que no me valore.
Pues después de todo volví a entender que el amor que realmente importa es el amor propio y que amarse a uno mismo antes que a los demás nunca pasa de moda.
SIEMPRE FUERTE....

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